A través del tiempo el hombre ha aprendido de todo, menos escuchar a los demás.
Zenón, el gran filósofo de Elea, 300 años a.C. repetía “tenemos una sola boca y dos orejas, eso significa que debemos escuchar más y hablar menos. Por su parte, en el libro de Proverbios la Biblia nos dice” oye el consejo y admite la corrección, para que seas sabio en tu porvenir. C:19 V:20. Y qué es lo que viene haciendo el hombre hasta hoy, hablar, hablar y hablar sin escuchar a los demás, es decir, las cosas al revés. Y es así que, desde Zenón y mucho antes de Zenón el hombre no aprende escuchar a sus semejantes. El filósofo murió, después vino Cristo y tal esté otra vez por llegar y el hombre sigue con su terquedad y/o ignorancia de no aprender a escuchar a los demás. Y es esta actitud del bípedo implume lo que al final hace más dramática la lucha por la unidad, el progreso y la libertad de los pueblos. Al parecer, la metamorfosis que sufre el hombre al llegar al poder, no sólo le vuelve soberbio sino que le afecta los oídos. Como vemos, el problema no es coyuntural, sino generacional, viene desde Adán –si hablamos bíblicamente- o de la época del mono –si hablamos científicamente.
El materialismo asfixiante en que se mueve el mundo viene deshumanizando cada vez al hombre. Miguel de Unamuno decía: “es inhumano sacrificar una generación de hombres por la generación que sigue cuando no se tiene sentimiento del destino de los sacrificados. Todos tenemos derecho a ser escuchados con sentido humanista y no gobernados por hombres, tal vez, dueños de gran talento, pero estúpidos de sentimientos e imbéciles en lo moral.” En ese contexto, seguimos siendo gobernados por “sordos” que no quieren escuchar y “ciegos” que no quieren ver la realidad. Y con esta mentalidad –que no lo dicen en campaña ni declaran en su hoja de vida- llegan uno, dos ,tres veces al poder y al pueblo no le queda sino, repetir sus quejas, sus marchas, sus huelgas, hasta que cansados de sus protestas, uno a uno va desapareciendo de este mundo.
No les voy a decir por quién deben votar pero, al “chino” y al “gordo” nunca más los debemos aceptar.
Y vea que, no es la pobreza material del individuo –de lo que también aprovechan los políticos-la única culpable de sus equivocaciones, más que eso, es la pobreza intelectual y espiritual del hombre la que hace que se vuelvan títeres de estos abusivos. El día que el hombre aprenda escuchar a los demás y educarse, ese día comenzarán los pueblos a surgir, a desarrollarse, a vivir en paz. ¡Y cómo no! Si ya adquirieron la costumbre del sabio: Escuchar a los demás.
*LUCANO
*Luis Baltazar Castro Novoa
Poeta-Periodista loretano
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