Viajar por las rutas de mi selva es recorrer caminos donde la vida palpita en eterna armonía con su ecología. Sus bosques, ríos, quebradas, cochas, tahuampas y restingas son las fuentes naturales de donde el hombre abreva la vida, el amor y la sabiduría.
Su vivencia está basada en la trilogía DIOS-HOMBRE-NATURALEZA que le permite vivir en permanente equilibrio con los seres que le rodean.
En la selva es fundamental el respeto a la naturaleza pues ella es la más hermosa enciclopedia donde el hombre aprende los secretos de la verdadera lucha por la supervivencia.
La selva es un reino para los que triunfan en ella, un bello atractivo para los que acuden a gozar de sus encantos y un cálido regazo para los que habitan permanentemente en ese espacio.
En la selva el hombre es testigo de las bondades de sus ríos y la Mama Pacha, la madre tierra que los Apus enseñan a sus hijos a quererla, respetarla y defenderla. Ellos son los guardianes insomnes que gracias a su amor, esfuerzo y perseverancia han hecho de esos pagos su fuente existencial de donde brota el eterno maná que les envía el cielo.
En la selva el hombre se acuesta con los últimos rayos del ocaso y se despierta enamorado de los albores de la aurora.
En las noches, las luces selenitas invaden las chozas descubriendo en sus sábanas inquietas las agitaciones placenteras del alma. La noche acaba y otra vez aparece el alba y…otra vez el trajín comienza.
Esta es la vivencia de los hombres de mi selva.
*LUCANO
*Luis Baltazar Castro Novoa
Poeta – Periodista Loretanoe-mail: lucanoperu@yahoo.com
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