Selva,
en el espejo de tus ríos
los cielos retratan sus
rostros divinos
Andar por los caminos serpenteantes de la selva es vivir un mundo lleno de emociones propios de la tierra prometida que no alcanzaron a explicar los evangelios, es disfrutar de un helénico parnaso más allá de sus satánicos depredadores. Amar la selva es amar a Dios por encima de sus áulicos indiferentes.
La selva es un pedazo de cielo en la tierra, una luz sin las tinieblas del smog, una brisa permanente que refresca nuestra sed de amor.
*LUCANO
*Luis Baltazar Castro Novoa
Poeta-Periodista Loretano
E-mail: lucanoperu@yahoo.com
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